|
Agendaclick
salud
Planificar las actividades y disponer
de tiempos de ocio a lo largo del año evita el Síndrome
Postvacacional
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria
(semFYC) insiste en que el síndrome no es una enfermedad
y que las molestias deben asumirse como propias de un cambio
de rutina
agendaclick
27 de agosto de 2007.- Planificar las
actividades, no dejar todo para última hora y disponer
de tiempos de ocio repartidos a lo largo de todo el año
son algunas de las recomendaciones de los médicos de
familia para evitar el tan temido síndrome postvacacional.
La falta de adaptación a las actividades cotidianas
tras finalizar el periodo de vacaciones puede conllevar una
serie de síntomas físicos, como fatiga, falta
de apetito o dolores musculares, y psíquicos, como
tristeza o irritabilidad. Las medidas para prevenir este trastorno
deben centrarse en evitar la ansiedad por el cambio y en asumir
que las molestias pueden estar originadas simplemente por
un cambio en la rutina diaria.
Por este motivo, a la hora de afrontar este trastorno, la
doctora Ana Pastor, vicepresidenta de la Sociedad Española
de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) destaca que
es importante tener una actitud positiva para ir adaptándose
poco a poco al cambio de vida después de las vacaciones
y evitar la ansiedad que genera el volver a la rutina y a
los problemas cotidianos del trabajo, la familia, etc.
Síntomas físicos
y psíquicos
El abanico de síntomas que rodean a este síndrome
es amplio. Cansancio, falta de apetito, somnolencia, problemas
de concentración, taquicardia, dolores musculares,
molestias en el estómago, sensación de falta
de aire e insomnio son algunos de los trastornos físicos
que presentan los afectados por el síndrome vacacional.
A nivel psicológico, también pueden presentarse
signos o trastornos como falta de interés, irritabilidad,
nerviosismo, inquietud, tristeza o indiferencia
El desajuste horario y el cambio en el ritmo diario y en las
comidas y, sobre todo, en la actividad social pueden ser algunas
de las causas que explican este malestar. Para la doctora
Pastor, es importante regresar tres o cuatro días antes
e ir adaptándose a nuestro ritmo habitual. "Se
aconseja regular los horarios y el reloj biológico
los días previos a iniciar el trabajo. Para ello es
preciso acostarse en los horarios habituales y ser prudentes
con el tiempo dedicado a la siesta. En el caso de que sea
posible, es aconsejable regular progresivamente la intensidad
de la actividad que se realiza en el trabajo. Es importante
no pretender hacer en septiembre todo lo que se deja pendiente
en julio ni centrarse demasiado en las molestias porque lo
único que se consigue es generar una preocupación
desmedida”.
A nivel psicológico, los expertos recomiendan desterrar
la idea o sensación de que las vacaciones son un estado
absolutamente opuesto al periodo de trabajo, y por tanto que
uno es sinónimo de placer y el otro lo es de malestar
y sufrimiento. “Además”, explica la vicepresidenta
de semFYC, “es necesario asumir que se trata de un malestar
propio de los primeros días. Por un lado, nos debemos
integrar en la actividad profesional cuanto antes con una
visión de reencuentro con nuestras tareas habituales
y buscar un tiempo para el ocio, y por otro lado, afrontar
la vuelta al trabajo como un periodo vital en el que se pueden
desarrollar nuevas tareas para el desarrollo personal”.
Consultar si los síntomas
persisten
Aunque dichas molestias sólo son preocupantes si persisten
más allá de una o dos semanas, cada año
es más frecuente que en los primeros días de
septiembre aumente la presencia en los centros de salud de
pacientes con este conjunto de síntomas. Los médicos
aconsejan no tomar ningún medicamento, pero sí
acudir a la consulta si los síntomas persisten más
de dos semanas para descartar que no se trata de un problema
de otra naturaleza.
El síndrome postvacacional suele afectar a personas
jóvenes, menores de 40-45 años, que experimentan
una ruptura brusca del ritmo vacacional incorporándose
al trabajo sin transición alguna. Suele presentarse
igualmente en aquellos que tienden a idealizar el periodo
de vacaciones como la culminación de su bienestar personal.
También son propensos los que presentan de forma habitual
malestar o disconfort con su trabajo y en la actividad laboral
cotidiana y los afectados por el síndrome de burn out
(“quemados”), que tienen problemas de agotamiento
o desencanto con el trabajo que realizan.
También en los niños
Los niños también pueden experimentar un síndrome
postvacacional cuando concluyen los días de ocio y
se acerca a la vuelta de colegio. Para evitar esto, se aconseja
a los padres que empiecen el horario escolar cuatro o cinco
días antes del inicio del curso.
Agendaclick
|
|
|
|
|
|
|
|
|